13 feb. 2007

INOLVIDABLES: ISAK DINESEN


Perfil: Memoria de la memoria de Isak Dinesen
Autora: María Aixa Sanz
Escrito: 13/02/2007



...Debes dejar tu triste cantinela por otra más alegre.
Nunca vendré por piedad,siempre vendré por placer.


En un noche cualquiera donde el invierno, la época y la hora invitan a refugiarse en el sofá del salón porque es noche cerrada y el día ya hace rato que terminó. Tuve ganas de dejar descansar el cuerpo y abrir los oídos y que por ellos me entraran las palabras de una historia como transportadas en un susurro. Tuve ganas de que alguien me contase una historia por puro placer. 

Y lo hizo la Baronesa Karen Blixen.

Sé que las personas somos el animal más ávido oyente de historias, somos el máximo receptor de ellas.

Un animal que siempre está dispuesto a que alguien le cuente una historia.

Por eso ella; la Baronesa Karen Blixen, que es una de las mejores contadoras de historias de toda Europa, se dispuso esa noche a hablar con palabras escogidas con dulzura y con tacto, conociendo que de su elección depende el sabor y la textura de la historia que se cuenta.

La Baronesa Karen Blixen prefiere una composición de palabras que den siempre un sabor melodioso al paladar, con diferentes matices e incluso con todos los colores.

La lluvia y la escritura: Teníamos muchos visitantes en la granja. En países de pioneros la hospitalidad es una necesidad de vida no sólo para los viajeros sino para los colonos. Un visitante es un amigo (…) Cuando Denys Finch-Hatton volvía de una de sus largas expediciones estaba ansioso por hablar y me encontraba a mí también ansiosa de lo mismo, así que nos sentábamos a la mesa del comedor hasta altas horas de la madrugada, hablando (…)

Empieza a escribir las historias que ha contado hasta entonces, al oyente, al visitante de su granja que quiere oír sus cuentos, por culpa de la lluvia, en su África, en el continente que tanto ama y en el que vive durante catorce hermosos y duros años, donde llueve de marzo a junio.

Un año las lluvias no llegan y ella emplea sus horas en rellenar hoja tras hoja, para vaciar su cabeza del tedio, de los problemas y llenar los espacios de tiempo con palabras que tengan algún significado:

“Pero cuando la tierra respondía como una caja de resonancia, con un ruido fértil y profundo, y el mundo cantaba en torno tuyo, en todas las dimensiones, por encima y por debajo, esa era la lluvia. Era como volver al mar cuando has estado mucho tiempo lejos de él, como el abrazo de un amante. Pero un año no vinieron las lluvias. Entonces fue como si el universo te diera la espalda. (…)

Por las tardes comencé a escribir cuentos de hadas y relatos fantásticos que me llevaban lejos, a otros países y a otros tiempos. (…) Cuando me levantaba y salía, afuera soplaba un viento insoportable, el cielo estaba despejado y engarzado de millones de duras estrellas; todo estaba seco.”

Pocas formas de escribir recogen tantos matices como lo hace la Baronesa Karen Blixen. Que ha su vuelta forzada desde África a Dinamarca convierte su vida en la de una escritora a la cual su memoria y su vida se han quedado ancladas en las puertas de Nairobi, cerca de Mombassa, en tierras africanas.

“Aunque yo sé una canción de África” -pensaba-, “de la jirafa y de la luna nueva africana tendida de espaldas, de los arados en los campos y de los rostros sudorosos de los recolectores de café, ¿Sabrá África una canción sobre mi? ¿Vibrará el aire en la llanura con un color que yo he llevado, o los niños inventarán un juego en el cual esté mi nombre, la luna llena proyectará una sombra sobre la grava del camino que será como yo, o me buscarán las águilas de Ngong?”

Karen Blixen escribe un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación. Un poco cada día en Dinamarca: ‘Memorias de África’, ‘Cuentos de Invierno’, ‘Vengadores angelicales’, ‘Anécdotas del destino’, ‘Sobras en la hierba’…

Palabras y palabras que se convierten en libros y más libros recogiendo, agrupando no solo su memoria africana sino también la memoria danesa, reconciliándose con su verdadero origen escandinavo. Aunque Karen Blixen siempre pertenecerá a África.

La Baronesa Karen Blixen que podemos conocer como escritora mediante su seudónimo de Isak Dinesen no hubiese existido de no haber vivido y sufrido en África. El universo no concibe un resultado diferente. Isak Dinesen es la suma de Karen Blixen más el continente africano. “El mundo no existiría sin las calles de Nairobi”, escribe en ‘Memorias de África’.

Si alguien se pregunta el porqué del seudónimo sencillamente es porque la Baronesa Blixen se cansó de enviar sus manuscritos en Dinamarca con su auténtico nombre y que nadie les diera cabida, hasta que utilizó el nombre masculino de Isak Dinesen con el cual se le abrieron las puertas del cielo literario.

Quien conoce sus obras sabe que sus narraciones nunca deberían acabarse puesto que te transportan tan suavemente, como un rumor de música que flota en el ambiente y te reconforta, entre susurros, en sueños y en el duermevela.

“La gente que sueña mientras duerme por la noche siente una clase especial de felicidad que no tiene el mundo diurno, un plácido éxtasis y una ligereza de corazón que saben como la miel. También siente que la verdadera gloria del sueño reside en su atmósfera de ilimitada libertad.”

Libertad, la misma libertad que le había dado África. La libertad y la vida mezcladas una vez más con la literatura y charlando de esto con el escritor Gustavo Martín Garzo, me recomendó y elogió el cuento ‘El Festín de Babette’.

Y recupere desde algún lugar escondido en mi memoria las palabras del Señor Martín Garzo, ‘un cuento delicioso’ y vinieron, se acercaron a mí, esa misma noche a raíz de que la Baronesa Karen Blixen me estaba contando una historia.


© MARIA AIXA SANZ



[Cada uno de estos artículos que forman PERFILES han sido todos ellos publicados en numerosos medios de comunicación de Europa y América del Sur; y a la autora le han aportado un cúmulo de satisfacciones tanto en lo profesional como en lo personal. PERFILES, es una sección que reúne los artículos elaborados por la escritora María Aixa Sanz, sobre escritores y escritoras que, sin entrar en la categoría de ensayo propiamente dicho, merecen la pena ser tenidos en cuenta como tales. (Opinión de los editores de Narrativas)]