10 abr. 2008

INOLVIDABLES: GUSTAVO MARTÍN GARZO

Perfil: Gustavo Martín Garzo, la conciencia de lo efímero
Autora: María Aixa Sanz
Escrito: 10/04/2008



Uno de esos seres que nunca se conforman con nada, que no han venido al mundo a lamentarse, sino a pedir más. (pag.208)




EL JARDÍN DORADO, es belleza. Belleza y delicadeza. Gustavo Martín Garzo ha escrito una historia bella y delicada como una flor. ¿Cómo la ha cultivado? ¿Cómo la ha escrito? La ha escrito sustentándose en la belleza de lo perecedero, en la conciencia de lo efímero, con la certeza de la muerte. De la misma manera que mientras se contempla una flor se es consciente de su muerte, también Martín Garzo nos ha querido trasladar la fugacidad de todo lo que nos rodea: los sentimientos, las palabras, la memoria, la vida, la belleza, el daño, la malicia, los sueños, la vergüenza, la infancia, la realidad, el tiempo, la naturaleza, la tristeza, la sensualidad, el amor, la pasión, la felicidad, el horror, la ilusión... Todo es efímero hasta la misma muerte que nos acompaña cada día de nuestra existencia y en ella, en la existencia, se distinguen dos tipos de seres: los curiosos hambrientos por descubrir el mundo y los conformes.
Gustavo Martín Garzo es alguien que conoce las palabras, las dichas y las calladas, las reacciones que provocan los susurros y las palabras en voz alta. Es alguien que conoce el sabor de las historias, de las buenas, de las que mecen al lector hasta hacerlo atrincherarse en ellas y disfrutar en un largo espacio de tiempo robado a la eternidad y suspendido entre unas páginas y el aire también fugaz.
Con EL JARDÍN DORADO (Editorial Lumen) nos traslada el poder del silencio y de las risas, del amor, de la pasión, del amor fraternal entre hermanos, de la muerte, de la tierra, del fuego, del aire y del agua, a través de la voz de Ariadna, la misma que creíamos hasta ahora conocer junto al Minotauro y a Teseo y que Martín Garzo nos la descubre con otros ojos, desde otra mirada. Ariadna en El Jardín Dorado se convierte en el testigo oral que le cuenta a su hijo muerto: la vida y el origen de ella junto a su hermano Bruno, el Minotauro, y sus otras cuatro hermanas, Alma, Eco, Perla y Sombra, nos cuenta cuánto amor fraternal había entre ellos, cuál fue su tiempo de la felicidad y también nos habla de su padre, el Rey, y de su madre la Reina a la que no conoció. Revisa la historia, sobre todo la del Minotauro, es decir, la de Bruno, la del laberinto y la del palacio, la del jardín, y la de todo el amor que envolvió y despertó Bruno en todos ellos. Nos descubre personajes suculentos como Artífice, Cazadora, Moribundo, la esclavilla, Nómada.
De nuevo, una vez más, Gustavo Martín Garzo se reafirma en el poder que tiene como narrador y conocedor de la naturaleza, del cielo y la tierra, y de la sensibilidad, sensualidad, sexualidad y mundo interior de las mujeres. El Jardín Dorado es una de las historias más hermosas y agitadoras que el lector puede encontrarse en su vida como tal, recorrer sus páginas, sus líneas, es como recorrer el laberinto que muchos días Ariadna recorrió en busca de Bruno, es una experiencia bella e inquietante a la vez, que se debe recorrer con el ansia del descubridor, con respeto pero sin miedo, es como sumergirse en un sueño, viajar por él, para despertar más fuertes y con más conciencia de lo efímero. Es la historia contada por un sabio. Una historia que una vez recorrida nos trasforma y nos cambia. Es como agua para el sediento y pan para el hambriento.

© MARIA AIXA SANZ


[Cada uno de estos artículos que forman PERFILES han sido todos ellos publicados en numerosos medios de comunicación de Europa y América del Sur; y a la autora le han aportado un cúmulo de satisfacciones tanto en lo profesional como en lo personal. PERFILES, es una sección que reúne los artículos elaborados por la escritora María Aixa Sanz, sobre escritores y escritoras que, sin entrar en la categoría de ensayo propiamente dicho, merecen la pena ser tenidos en cuenta como tales. (Opinión de los editores de Narrativas)]