23 nov. 2012

INOLVIDABLES: "MR GWYN” de Alessandro Baricco

«Rebecca pensó en cuánto camino puedes tener que recorrer, y qué misteriosas son las ruedas de la experiencia si pueden llevarte hasta sentarte en una silla, desnuda, dejándote mirar por un hombre que desde lejos ha venido arrastrando su locura hasta hacer de ella un refugio para él y para ti.

Empiezo a escribir la reseña de ‘Mr Gwyn’ (Anagrama) de Alessandro Baricco conmovida todavía por la belleza de la historia. Mr Gwynes un escritor que ha escrito tres novelas y que decide un día dejar de escribir. Diciéndose a sí mismo y a todo el mundo: «No voy a escribir ni un solo libro más.» Un amigo suyo le dice que no podrá, que el que es de nacimiento escritor, el que lo ha elegido el oficio a él y no al revés, ya sea para pasar el rato, por la fama, para firmar libros, para pasar a la posterioridad, se ve obligado por necesidad física, mental y espiritual a escribir. Mr Gwyn le contesta: «Tonterías.» Puesto que la decisión de no escribir lo torna libre. Pero a los meses empieza a sentir una angustia terrible, un vacio que no puede llenar con nada. Y empieza a escribir mentalmente. Cuenta historias en su mente. Pero eso tampoco lo sacia, y cada vez se encuentra peor. Un día la lluvia lo coge en la calle y para resguardarse se mete en una galería de arte. Entra y allí se queda contemplando cuadros de personas corriente desnudas, y hay algo que le fascina. Cuando sale de la galería tiene una idea: va a escribir retratos. El escritor contrata a una chica para que pose desnuda como si lo hiciese para un pintor, durante treinta y dos días, puede recorrer el estudio, sentarse donde quiera, andar, dormir, estar tumbada en la cama. Como si él no estuviera.

Y ahí empieza la belleza.

Si hasta entonces la novela mostraba la pasión, el amor, la necesidad de engarzar una palabra tras otra, es decir, la necesidad de escribir; cambia el paso, y entra en un profundo sosiego milimetrado y pautado y se convierte en una historia de pasión por el mirar, de amor al mirar, de necesidad de mirar, de ser mirado, de conocer a la persona desnuda, aceptándola tal cual es, contemplada como un ser único, diferente a todos los de su especie.

En ‘Mr Gwyn’ la desnudez lo envuelve todo: al escritor, al lector, al lugar. Entre lo erótico, lo sensual, lo tierno y cierta dosis de voyerismo, Baricco juega con precisión, en una historia sutil, en lo que en verdad importa es el mirar y el contar. Un mirar más profundo que no se queda en la superficie. Un mirar que transmite para poder ser contando a otros
.
Alessandro Baricco ha escrito una novela profundamente hermosa, en un homenaje a lo artesano, a los maestros artesanos, a los creadores y a su extrema sensibilidad.

© MARIA AIXA SANZ