12 jun. 2013

‘OCHO CONSEJOS PARA CONSEGUIR AMAR A LA LITERATURA’ por María Aixa Sanz

Abro una de esas revistas gordas y mensuales y en una de sus páginas decoradas con exquisito glamour encuentro ocho consejos para ser feliz. Sin esfuerzo los recuerdo pues al leerlos me doy perfectamente cuenta de que los cumplo, que por tanto soy feliz y es verdad me considero una persona feliz.

Disfruto de los pequeños placeres de la vida: tomar el sol; arreglar el jardín; sumergirme en el mar; observar una flor; mirar el cielo; hablar mucho y cantar en voz alta; aprender a perdonar; cuidar el cuerpo (caminar, sonreír, dormir); dominar el estrés (pensando que el sol sale cada día y algún día saldrá en mi calle, esto me lo enseñó un amigo); no ver la televisión más de tres horas al día (a veces no me acuerdo de que existe hasta que le quito el polvo o hace demasiadas horas que no he visto las noticias); comprar un perro (Jerónimo es mi perro guerrero, mi amigo incondicional).

Pienso que los consejos para eso están, para regalarlos, aunque no les hagamos caso, tal vez en el fondo del cuerpo quede algún poso que por algún resquicio algún día rescatemos. Entonces reparo en que yo también tengo ocho consejos que puedo dar para conseguir amar la literatura:

 1-Adquirir el libro que el corazón te señale: (El corazón se asoma y te dice ese: «Coge ese.» «¿Por qué?» le preguntas tú. «No lo sé», te contesta él o tal vez te contesta: «Porque el alma me lo dice o porque me ha gustado los colores de la portada.»)

 2-Acariciarlo durante dos minutos antes de empezarlo a leer (podemos acariciarlo o manosearlo o abrirlo y cerrarlo, eso según la personalidad de cada uno, durante dos minutos, él se dejará confiado. Los libros son seres tranquilos.)

3-Sentarnos o tumbarnos siempre en el mismo sitio (llámese a ese lugar: sillón, butaca, balancín, sofá, tumbona, cama, arena de la playa…., ese mismo sitio empuja al cuerpo y al cerebro a predisponerse todo él para la lectura.)

4- Silencio (conseguir estar en un lugar con el menor ruido posible, preferiblemente en silencio o como sonido de fondo el discurrir de un río o el ir y venir de las olas.)

 5- Mirar el reloj al empezar la lectura y olvidar que el tiempo existe (no volver a mirar el reloj hasta que estemos cansados de leer o llamen al timbre, te quedaras sorprendido de lo rápido que ha pasado el tiempo.)

6- Involucrarnos en la historia que nos cuenta (involucrarnos hasta el punto de creer que nosotros somos el o la protagonista o reconocer a nuestros amigos o a un ex en algún personaje.)

7- Dejarse llevar por los sentimientos (llorar si hay que llorar, reírse a carcajadas si hay que reírse, irritarse, satisfacerse, enmudecer, soñar, etc.)

8- Leer todas las semanas (primero puede ser como una obligación o una terapia el reservarse unas horas para leer, luego esa obligación se convertirá en devoción y la práctica asidua de este ejercicio les aseguro que conduce directamente a la felicidad).


© María Aixa Sanz
Artículo escrito en abril 2005.