11 jul. 2013

INOLVIDABLES: “REUNIÓN EN EL RESTAURANTE NOSTALGIA” de Anne Tyler

… Conocía el restaurante muy bien, como si siempre hubiera llevado su imagen consigo: el estrépito de las cazuelas y platos, el olor a apio troceado cocinándose en mantequilla a fuego lento, lo manojos de hierbas aromáticas, los enormes tarros de aceitunas griegas arrugadas, las cestas de perejil, las humeantes ollas negras vigiladas por un chico mayor que Luke. Más allá de la cocina, apenas separado de esta, se extendía el comedor, con sus mesas cubiertas de manteles blancos y motas de polvo flotando en los rayos de sol. Había tantos elementos decorativos —regalos y recuerdos acumulados con los años— que a Luke siempre le hacía pensar en una casa particular, en una de esas casas de familias numerosas que pegan con celo los dibujos del parvulario encima de la repisa de la chimenea, donde se quedan olvidados.

Abrir una novela de Anne Tyler es sinónimo de confortabilidad, es ponerse cómodo, preparado y contento al saber que se tiene entre manos la garantía de que te va a contar una buena historia. Las primeras frases de cada novela se paladean como un premio y uno no puede dejar de sentirse de otra forma que no sea realmente afortunado y feliz. Los primeros párrafos son ya el preludio del placer que es leer las historias de esta contadora. ‘Reunión en el restaurante Nostalgia’ (Debolsillo) es quizás la más entrañable de las novelas de Anne Tyler. Los Tull: Beck y Pearl Tull y sus tres hijos Cody, Ezra y Jenny, son los personajes protagonistas de esta novela que es un retrato de familia. En sus casi cuatrocientas páginas se comparten lugares comunes, pasiones, acritudes, caracteres, etc. Pero el logro de Anne Tyler es que consigue que el lector al mirar de cerca a cada uno de los miembros de la familia Tull pueda apreciar los distintos que son, sin embargo cuando obliga al lector a mirarlos de lejos, desde cierta perspectiva logra que el lector vea algo admirable que ocurre en cada familia: lo muy parecidos que son, lo exactamente iguales que son, con comportamientos que se repiten en el tiempo y actitudes que de tan similares asombran.
Anne Tyler siempre ha mostrado cierta debilidad por Ezra —su personaje preferido de entre todas sus novelas—, un hombre magnánimo que a través de su restaurante, y a través de cocinar para los otros intenta limar asperezas entre los miembros de su familia. Ezra, es esa persona que en cada familia existe y que es la única que reúne siempre a todos, una de esas personas que nunca tiran la toalla y que apuestan por  la familia y la anteponen sobre todas las cosas de la vida a riesgo de perder en el intento y por el esfuerzo su individualidad.
Ezra, es un romántico, y Nostalgia, su restaurante, el lugar donde según él cada cliente va a comer para saciar el vacío que le ha dejado lo que una vez perdió. Algo que él conoce de primera mano por propia experiencia, pues todos los miembros de la familia Tull, un día perdieron algo muy parecido a la confianza y desde ese día intentan construir sus vidas desde cero o desde el punto y seguido.
Hermosa y veraz novela.


© MARÍA AIXA SANZ