24 ene. 2016

RESEÑA DE 'EL OLOR DEL SILENCIO' de María Aixa Sanz (Bubenzer)


«Del mismo modo que al amanecer el olor del café y del pan recién hecho nos despierta los sentidos, de la misma forma que el olor de una naranja al mondarla nos hace sentir vivos, de esa misma forma o manera lo hace EL OLOR DEL SILENCIO.

Esos olores, esa materia prima, elaborada para nosotros, aviva y estimula nuestros sentidos y nos hace apreciar los pequeños detalles, matices, colores y sabores que posee la vida y que en verdad nos dan la felicidad. Como Marcus uno de los protagonistas de EL OLOR DEL SILENCIO diría: «Son olores que provienen del vientre de la tierra para no adormecernos.»

Y sí, ninguno de ellos nos deja adormecernos; y si frente al café, al pan y a las naranjas, estamos frente a estímulos cuya procedencia ignoramos, no ocurre lo mismo frente a EL OLOR DEL SILENCIO. Puesto que EL OLOR DEL SILENCIO procede de la literatura valenciana y es la gran novela valenciana del siglo XXI, una novela abierta y universal, real y viva, mediterránea, que se siente y se comprende. Una novela que es un juego de historias, como las matrioskas, historias que surgen de otras y que nos sorprenden y nos dejan atrapados sin querer soltar el hilo. EL OLOR DEL SILENCIO posee unos personajes espléndidamente retratados por María Aixa Sanz. Un conjunto de personajes y personalidades que cuentan con nuestra complicidad tanto en los días de dicha como en la derrota. EL OLOR DEL SILENCIO es la gran novela de la valenciana María Aixa Sanz, y estoy seguro de que es la mejor y la más compacta y redonda novela surgida de la literatura valenciana de los últimos tiempos.

Del mismo modo que en nuestras pequeñas vidas los olores del café, del pan, de las naranjas se vuelven sin darnos cuenta: imprescindibles, EL OLOR DEL SILENCIO, también lo es. Conocer qué significa ese olor, en compañía de James, de Marcus, de Benedetta, y de un largo etcétera de personajes que son una continua y agradable sorpresa es en los tiempos que corren todo un lujo que anima y aviva nuestro día a día. ¡Y buena falta nos hace!»


© Gonzalo Bubenzer