23 de enero de 2012

INOLVIDABLES: CHARLES DICKENS


Perfil: Charles  Dickens
Autora: María  Aixa Sanz
Escrito: 23/01/2012



En este dos mil doce algunos lectores celebramos el bicentenario del nacimiento de Charles Dickens puesto que los lectores del mundo se dividen en dos grupos: los que han leído a Dickens y los que no. El buen lector no deja pasar la oportunidad de estar en el grupo de los que sí, y sentirse plenamente satisfecho por haber podido disfrutar, participar e implicarse con los tesoros, trajines y personajes que poseen las novelas y los cuentos de Charles Dickens. Su amplia obra permite escoger pues comprende suficientes títulos para ello: ‘Papeles póstumos del Club Pickwick’ (1836–1837), ‘Oliver Twist’ (1837–1839), ‘Nicholas Nickleby’ (1838–1839)’, ‘La tienda de antigüedades’ (1840–1841), ‘Barnaby Rudge’ (1841)’, ‘A Christmas Carol’ (1843) (conocida también como ‘Canción de Navidad’ o ‘Un cuento de Navidad’), ‘Martin Chuzzlewit’ (1843–1844), ‘Dombey e hijo’ (1846–1848), ‘David Copperfield’ (1849–1850), ‘Casa desolada’(1852–1853), ‘Tiempos difíciles’ (1854), ‘La pequeña Dorrit’ (1855–1857),‘Historia de dos ciudades’ (1859), ‘Grandes esperanzas’ (1860–1861), ‘Nuestro común amigo’ (1864–1865), ‘El guardavía’ (1866).

Las novelas de Charles Dickens son la biblia de las novelas clásicas ya que en ellas se encuentra todo lo que el ser humano tiene de bueno y de malo. No resultan en ningún momento anacrónicas, pues el alma humana con su bondad y su ruindad sigue mostrándose igual en el siglo XXI. Para retratar esa alma humana, de todo lo que es capaz, Charles Dickens creó una galería de fantásticos personajes con los cuales el lector simpatiza u odia según el caso. Cada una de sus novelas posee la galería de personajes desde la cual han salido todos los personajes de todas las novelas escritas después por otros escritores. Personajes donde cada uno posee una personalidad definida y concreta y Dickens da visibilidad poniéndole nombre y apellido a la honradez, a la bondad, a la maldad, a la avaricia, al maltrato, a la sumisión, al sufrimiento, a la fortaleza, a la cobardía, a la paciencia, a la lealtad, a la generosidad, a la mezquindad, a la dignidad, …., entre todos los personajes están los personajes principales, los que siempre inician la historia, pero estos pronto se diluyen ante el atractivo del resto, y de la misma forma que el lector sufre con los avatares del personaje principal, tiene como contrapunto para disfrutar y reírse a carcajadas otros personajes más distendidos y uno común en todas ellas que sobresale del resto el personaje honrado y trabajador, que muchas de las veces es la piedra angular donde se sostiene toda la narración aun siendo secundario, por supuesto en todas las novelas de Dickens también existe la antítesis del personaje honrado, y que pulula por las páginas a su libre albedrio: el malo, malísimo. Así con una de cal y una de arena, capítulo a capítulo, Dickens de manera maravillosa nos adentra y nos muestra una multitud de maneras de vivir: unas estrambóticas, otras terribles, otras circenses, otras tristes, otras alegres, otras apacibles, sin llegar en ningún momento a hartar, si no que alterna los episodios con diligencia, mide los tiempos y atempera, llevando cada una de sus historias por unos carriles por los que el lector se desliza con absoluta rendición, facilidad y felicidad. Para todo ello utiliza un hilo invisible que une a unos con otros y que no es otro que la honradez y la generosidad del corazón, y así entre las risas y lágrimas de los personajes, entres sus alegrías y sus penas, el lector sin apenas darse cuenta se lee maravillosas novelas como si fuese un dulce cuento del que nunca se tiene suficiente.

El buen lector sabe apreciar de manera rotunda cuando una novela le ofrece eso que persigue todo buen lector: el placer de leer literatura de calidad.

Las novelas de Charles Dickens son novelas perfectas para ello.

Pero su obra no termina con sus propias novelas sino que Dickens fundó en 1858 la revista: ‘All the Year Round’ donde se publicaron obras como ‘La señora Lirriper’ o ‘Una casa en alquiler’ escritas capítulo a capítulo por el propio Charles Dickens y por otros escritores coetáneos y amigos suyos, como: Elisabeth Gaskell, Andrew Halliday, Edmund Yates, Amelia Edwards, Charles Collins, Rosa Mulholland, Henry Spice y Hesba Stretton. En estos libros Charles Dickens sería lo que en música es un excelente director que magistralmente conduce una orquesta. Charles Dickens con la vista puesta en la lectura como retrato de todos los estados de ánimo, de todas las circunstancias en que uno se puede encontrar en la vida, de cómo la vida es capaz de mostrar aun en el peor de los casos su mejor cara, y sin olvidar nunca ni el placer de lectura, ni el de la escritura, ni el de la creación al más alto nivel, conduce a todos sus amigos escritores, a sus personajes y por supuesto al lector a la cumbre de la literatura de calidad.

© MARIA AIXA SANZ

*Biblia: Obra que reúne los conocimientos o ideas relativos a una materia y que es considerada por sus seguidores como modelo ideal.



[Cada uno de estos artículos que forman PERFILES han sido todos ellos publicados en numerosos medios de comunicación de Europa y América del Sur; y a la autora le han aportado un cúmulo de satisfacciones tanto en lo profesional como en lo personal. PERFILES, es una sección que reúne los artículos elaborados por la escritora María Aixa Sanz, sobre escritores y escritoras que, sin entrar en la categoría de ensayo propiamente dicho, merecen la pena ser tenidos en cuenta como tales. (Opinión de los editores de Narrativas)]